Ayer, viernes por la tarde recibí una de mis tantas prácticas. Dos horas antes, sentía morir y caía (o al menos tenía esa sensación) cada vez más bajo y moría. ¡Trágico! Sí, así fue para mí pasar esa tarde, porque para empezar sentía que todo me había salido mal, no por lo que haya pasado es solo que tengo miedo de haberme equivocado, de no haber aprobado, de no poder obtener ese crédito y tener que llevarlo en un ciclo más. Estaba completa y altamente jodida. Aterradoramente nerviosa y miedosa, describe perfectamente la tarde de ayer. Pero, llegó la hora recibí y esa "esperada" práctica llegó a mi manos, vi el resultado y dije ¡ah! aprobe, pero que asco esto no es nota. Me sentía derrotada, fusilada, sí, era una maldita práctica, no era un final, ni un parcial. Pero, yo me sentía morir. Aquel momento, fue el peor, todo se vino abajo, todo. Mi cabeza me empezó a doler y me revisé y me dije ¡eres una tarada, te equivocaste en lo más fácil! Sí, eso me había sucedido, no quería oír el "pucha, que paso". NO. En ese momento, me quería golpear y gritarme a mí misma eres una estúpida. Luego de dos horas, seguía en lo mismo. No entendía por qué era había cometido tremenda estupidez, habiendo estudiado, realmente esperaba más, esperaba subir aquella nota, esperaba sentir que algo al menos había hecho bien. No quería oír nada más, pero mil veces se repetían en mi mente. Nada estaba bien, nada me había salido bien. Y en eso llega a mí lo peor... ¡será que el examen que viene también haré lo mismo! Después de ese jodido pensamiento entré en depresión y de siguiente todo el camino a casa.
El simple hecho de pensar en aquello me hacía pensar muchas cosas [...] como las que no debería dar ese examen, debería olvidar y dejar todo, debería trabajar, debería dejar de estudiar, etc. Todos los pensamientos deprimentes abundaban mi mente, planes estúpidos, cosas sin sentido y todo indicaba que sería al final nada. Mi miedo invadía mi ser, llenaba mi hambre y se hizo una vez más fuerte. Ya nada importaba. Hasta que hoy, llegó la luz. Y dijo ¿ eso es lo que quieres? estar en lo mismo, tienes que hacerlo mejor, tú puedes, tú sabes mejor que nadie que ese es tu sueño [...] lo que paso ayer es nada, son tan solo pequeños errores que te ayudarán hacerlo mejor. Y fue como una revelación
Y ahí llegó el alivio del miedo y se esfumó. ¿Qué haría yo sin ti?
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